SEGUNDO SEMINARIO
LATINOAMERICANO EN GUAYAQUIL
DEL 1 AL 4 DE DICIEMBRE DE 2005
Hotel
Four Point Sheraton av Joaquin Orrantia, Plaza del Sol, frente al Mail del Sol
Participación de los delegationes
Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Panama, Uruguay
Seminario latino-americano sobre el
laicismo
El Presidente del
congreso:
Dr Luis Almeida
Moràn (ILEC-Ecuador * )
Presidentes honorarios
Dr Jorge Carvajal
Muñoz (ILEC-Chile)
Dr Philippe Grollet (CAL-Belgica - Centro Action Laica)
Omar TELLEZ (ILEC-Ecuador )
Dr Guillermo
Campaña (ILEC-Ecuador)
Directores :
Para Bélgica : Dr André Goldberg, Dr Luis Kerr
Para Chile (ILEC) : Dr
Jorge Ibanez, Fernando Buron, Patricio Koronios,
Rafael Loiselle
Secretaria ejecutiva : Ab. Ivonne
Nunez Figueroa (ILEC-Ecuador)
Rueda
de prensa del 29 de noviembre 2005 |

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Dia jueves 1 de
Dieciembre
17:00h session inaugural
Dr Luis Almeida (Presidente ILEC-Ecuador * )
Dr Philippe Grollet (Presidente CAL-Belgica - Centro Action Laica) Intervenci, on del Alcade de Guayaquil Interventi, on
del Presidente de la Republica Vino de honor - Intervenciones de
-> Acto inagural de Dr Philippe Grollet  |

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Dia Viernes 2 de
Diciembre
9:00h Deunion plenaria de
introduction
10:30 - 12:00h La situacion del laicismo en latino America
-> Cuestionario: Proporcionamos nuevamente el texto de este
cuestionario. 
15:00h El laicismo y la education
- expositor Dr
Luis Keer
16:00h El Laicismo y la juventud -
expositior Dr Andre Goldberg
17:30h El Laicismo y la Mujer - expositior Dra. Guandalupe Larriva & Dr. Ariane Hassid  |

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Dia
Sabado 3 de Deciembre
9:00h El Laicisme y la politica -
exposition Dr Horacio Serpa (Colombia )
10:00h El laicisme y la religion -
exposiution Dr Philippe Grollet (Presidente CAL Belgica)
11:30h El laicismo y la globalizacion -
exposition Dr
Marcos Alvarez
14:30h Las fierza armada en una vision del laicismo - exposition Alm Homero Arellano
15:30h reunion para la retoria
19:00h session de clausura |

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LAICISMO Y GLOBALIZACIÓN
Dr: Marcos Álvarez
I. Identificación del Laicismo.
Mi exposición en este Seminario
versará sobre el "Laicismo y Globalización", dos
concepciones que, en gran medida, se
anteponen y, para cuya mejor compresión,
es necesario definir, primero, los
elementos básicos de lo que entendemos por
laicismo o laicidad, como se prefiere
llamarlo en Europa.
Henri Pena-Ruiz, autor de la obra
"Qu est-ce que la laïcité", comienza expresando
que parte de la humanidad cree en uno
u otros dioses, mientras otra se reporta en
ateos o agnósticos. Todos deben vivir
juntos. Esta vida común, según la Primera
Declaración de los Derechos del
Hombre de 1948, debe asegurar a cada uno la
libertad de conciencia, que excluye
toda coacción religiosa o ideológica, y la
igualdad de derechos, incompatible
con la valorización privilegiada que da un
creyente a sus condiciones
religiosas. El Poder Público promete el bien común y,
en consecuencia, él deberá ser neutro
en el área confesional y desarrollar por
medio de la instrucción el ejercicio
de la autonomía de la voluntad, de manera que
todos puedan vivir sus convicciones
sin fanatismo ni intolerancia.
Expresar nuestra convicción de
laicos, o hablar de laicismo, no significa que
estamos planteando un combate
anticlerical y antirreligioso. A medida que el
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clericalismo expresado por la Iglesia
Católica, coartaba las libertades e intervenía
en asuntos de Estado (Europa del
siglo XIX), las religiones minoritarias, sobretodo
el protestantismo y el judaísmo, se
manifestaron en su contra; pero, al mismo
tiempo, se producía el caso inverso,
donde el protestantismo era dominante, como
en Alemania, Holanda e Inglaterra.
En ambos casos, el mundo no
confesional estuvo en contra de la lucha por el
predominio religioso. El primer logro
fue la separación de la Iglesia del Estado. Si
bien, como lo señala Philippe
Grollet, la etimología puede aclarar el sentido de las
palabras, es esencialmente la
historia la que le da su sentido. En este caso, la
historia de Francia ha ligado el
laicismo político con el concepto de "separación de
la Iglesia del Estado",
proclamando que ninguna institución religiosa tiene
legitimidad para imponerse sobre otra
y, menos aún, para imponer sus ideas a los
gobiernos nacionales. Pero el
laicismo tiene otro alcance cuando se refiere a la
moral o a los individuos. La moral
laica es aquella que se funda en un humanismo
libre de cualquier referencia divina,
como una concepción de vida no confesional
fundada en valores. Es, entonces,
cuando se habla de laicismo filosófico.
Su segunda consecuencia es que no
puede existir una religión de Estado y no hay
derecho divino, sino un derecho
positivo, es decir, un Estado de Derecho. El
laicismo se confunde con los derechos
humanos, ya que ellos sólo pueden ser
respetados en un Estado que inspira
el principio de la no discriminación y no
admite la ingerencia religiosa en los
asuntos públicos de interés general.
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Puesto que el laicismo se confunde
con los Derechos Humanos podemos
comprobar su universalidad y esta
universalidad nos debe ser tan familiar como la
Declaración de los Derechos del
Hombre, de 1948 y la de Europa de 1950.
Planteados someramente los elementos
básicos de lo que constituye el laicismo, y
sin mayores especulaciones teóricas,
debo ir desmembrando el ámbito de la gran
tarea de la acción laica. Bien, dice
Jorge Carvajal, Gran Maestro de la Masonería
Chile, al prefaciar el excelente
libro de Guy Haarscher, "El Laicismo": "No es uno
de aquellos tratados de lectura ardua
y cargado de referencias eruditas - textos,
por cierto, necesarios y que
desbrozan el terreno de la creatividad- pero que no
iluminan especialmente el horizonte.
Y el horizonte del pensamiento laico se
desplaza constantemente por el pulso
de la historia. Cualquier pausa que pueda
estancarIo, reduciéndolo a la
categoría de otra amable ideología que se recita a sí
misma al borde del tiempo. Es ya
interesante que esta obra reconstituya con
sencillez el pensamiento ya
transitado por un movimiento en desarrollo".
Los latinoamericanos tenemos un gran
desafió, una larga marcha en un terreno
que es basto y difícil; pero hay
quienes ejemplarizan este esfuerzo, como son
Francia y Bélgica. En Francia el
laicismo logró un carácter emblemático; allí el
concepto jurídico de Estado Laico se
transformó (1946 - 1956 en concepto
constitucional).
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II. Laicismo, derechos humanos,
universalidad y multicuIturalidad
La universalidad de los valores
laicos y democráticos no son algo nuevo; sus
raíces están en las civilizaciones de
la antigüedad. Ello ha significado para la
humanidad un esfuerzo constante, una
historia cargada de múltiples sufrimientos,
produciendo como contrapartida un
enriquecimiento con los sucesivos aportes de
griegos, cristianos, judíos, árabes y
otros. Sin embargo, ninguno de los países que
fueron escenario para su desarrollo,
como Grecia, Francia e Inglaterra, estaban
capacitados para comprender que los
derechos humanos se desarrollarían de
manera progresiva, en la lucha por
los derechos que surgieron entre los horrores
de las dictaduras, de la
intolerancia, de las guerras religiosas, como una reacción
ante la crueldad y las
arbitrariedades.
La multiculturalidad es el problema
del siglo XXI, algo que estamos viviendo a
diario, es un esfuerzo por terminar
con las DIFERENCIAS CULTURALES, como
un modo de entender los reales
alcances de los principios que propicia el laicismo
y evitar, entre otras lacras
sociales, la intolerancia y los fundamentalismos
religiosos.
III. Los difíciles caminos del
Laicismo
La historia del hombre está labrada,
como se sabe, en un constante esfuerzo de
superación, siempre acompañado de
períodos devastadores de crisis y de
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desintegración, lo que el gran
historiador británico Arnol J. Toynbee llamó "Los
colapsos de las civilizaciones".
Estos reiterados procesos de crisis y
confrontaciones en la historia de la
humanidad, han dado como resultado,
desequilibrios reiterados, con dimensiones
diferentes, locales, regionales o que
han alcanzado una extensión totalizadora.
Se hace necesario que en el marco de
esta reflexión tengamos muy presente las
situaciones o fenómenos que forman
parte del cuadro internacional, desde donde
surge nuestra preocupación, en tanto
que ciudadanos y hombres de pensamiento
laico, ante un fenómeno que adquiere
cada vez más preponderancia: la
mundialización o globalización.
Izveton Todorov, actual Director del Centro de
Investigación Científica de Francia,
reflexivo analista, coloca a este proceso entre
los elementos que hoy perturban a la
humanidad y que puede constituir una nueva
hegemonía, una verdadera
"dictadura económica mundial", amenaza evidente en
contra la democracia y la libertad,
valores que son de la esencia del laicismo.
"Es el fin de lo social",
el "reino de las desigualdades", "la destrucción del medio
ambiente", "la muerte de la
cultura", en definitiva, un mundo inhumano.”
¿Qué es la globalización? Coexisten
distintas terminologías, mundialización,
globalización, internalización, etc.
Como nuevo término del lenguaje, el diccionario
de la Real Academia de la Lengua
Española la define como: "tendencia de los
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mercados y de las empresas a
extenderse, alcanzando una dimensión mundial
que sobrepasa las fronteras
nacionales". A mí juicio, se trata de una definición solo
ajustada al campo económico.
La globalización ha hecho que, en
breve tiempo, todos los problemas se volvieran
globales, las finanzas, los
intercambios económicos, el medio ambiente, lo técnico,
la comunicación, la publicidad, la
cultura, e incluso, la política.
Según la Organización de Cooperación
y Desarrollo Económico (OCDE), el
término globalización cubre tres
etapas:
a) La internalización ligada al
desarrollo de las exportaciones;
b) La trasnacionalidad ligada a las
inversiones y a las implementaciones en el
extranjero; y
c) La globalización que corresponde
al establecimiento de redes mundiales de
producción de información.
De esta manera y a diferencia
sustancial del laicismo, la globalización,
simplificando y caricaturizando,
tiene por objeto poner la economía como prioritaria
del desarrollo (del capitalismo y no
de las sociedades). La globalización, a
diferencia del laicismo, y como una
consecuencia de su accionar, coloca a la
economía sobre el hombre, es decir,
el dinero antes que la humanidad. En
definitiva, el proyecto laico es
totalmente opuesto a esta nueva visión del mundo,
7
ya que es y será el hombre su
preocupación fundamental, en razón de que su
aspiración máxima o su proyecto no es
ofrecer un paraíso después de la muerte,
hecho fatal e ineluctable, sino que
debe permitir al hombre vivir en su "hábitat
natural", que es la tierra, en
condiciones convenientes y de dignidad (así lo
prescribe la Declaración de los
Derechos del Hombre y la Declaración de los
Derechos del Niño).
Necesariamente, y sin la menor
intención de politizar el texto, deberé denunciar,
como un deber moral y ético, propio
de nuestra conducta e inserto en el proyecto
laico, las condiciones deplorables de
muchas de nuestras comunidades, pueblos y
naciones, cuya suerte se hace más
dramática e incierta a medida que avanza la
globalización.
El prestigioso escritor y analista
suizo, Jean Ziegler, autor de la obra, intitulada “El
Imperio de la Vergüenza” y actual
Consejero en la Secretaria
General de Naciones Unidas, dice a
este propósito:
"Asistimos hoy día a un formidable
movimiento de refeudalización del mundo. En
la noche del 4 de agosto de 1798, los
Diputados que componían la Asamblea
Nacional abolieron el sistema feudal
en Francia. Hoy día nosotros vivimos la
refeudalización del mundo; los
déspotas están de regreso. Los nuevos señores
feudales capitalistas detentan a
partir de ahora un poder que ningún emperador,
ningún rey, ningún Papa ha poseído
antes."
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Hay quienes sustentan que la
globalización permite crear nuevos espacios de
colaboración entre sociedades con diferentes
niveles económicos y socio
culturales, de tal manera que las más
débiles tengan posibilidades de desarrollar
sus potencialidades en el ámbito de
la actividad económica. De esta manera,
señalan, se crean oportunidades para
todos en función de lo que cada sociedad
es capaz de concebir y hacer,
posibilitando que las economías más débiles
pueden pasar a jugar un rol más
activo trayendo mayores beneficios de todo
orden. La globalización es la
creatividad y esta es el instrumento que va abriendo
espacios para el progreso del hombre.
Al respecto, la creatividad no tiene limites, y
por lo tanto en la medida en que el
hombre se le capacite, se le prepare
convenientemente y se le creen
estímulos, éste siempre generará aportes
importantes.
El problema estriba, según lo que ya
hemos sustentado, en que la tendencia
imperante de la globalización es
colocar la economía sobre "el hombre". Desde
luego no nos es fácil concebir un
cambio que realmente permita llegar a estadios
en que los más débiles disfruten de
los beneficios de este proceso dominante de
las economías desarrolladas y al
capital transnacional. Este fenómeno inunda hoy,
como una marea envolvente, a la
humanidad, mientras la dirigencia mundial de las
Organizaciones lnternacionales aun no
tiene una estimación consensuada sobre la
globalización y sus efectos.
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La Organización Mundial de Comercio (
OMC), señala “que la globalización
económica, con intercambios
crecientes de mercancía, servicios y empresas es,
asimismo, un acontecimiento de
dimensiones jamás visto antes. Ofrece
oportunidades más amplias y riesgos
controlados para la empresa, en la medida
que existan marcos regulatorios ,
acuerdos de protección recíproca de los mismos
pactos regionales de apertura
comercial, o la propia “OMC “.
Pueden existir desde luego,
oportunidades más amplias, corno ya lo hemos dicho,
lo sustentan algunos, siempre que los
riesgos de este fenómeno no interfieran en
las economías más débiles y
emergentes, salvaguardadas por el real y efectivo
establecimiento de marcos regulatorios
concretos y eficientes. Y ello no siempre
ocurre por la fuerza y el imperio que
impone el mercado internacional..
En efecto, las quinientas más
poderosas sociedades capitalistas privadas
transnacionales del mundo – en la
industria, el comercio los servicios y la bancacontrolaban
el año 2004, el 52% del producto
mundial bruto; es decir, más de las
riquezas producidas en un año sobre
nuestro planeta.
Los atentados del 11 de septiembre
del 2001 en New York, Washington y
Pensilvania, provocaron una aceleración
dramática del proceso de refeudalización,
poniendo en riesgo, a los últimos
bastiones de la civilización.
El sentimiento de vergüenza, dice
Ziegler, es uno de los elementos constitutivos
de la moral. El es indisociable de la
conciencia de la identidad, ella es constitutiva
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del ser humano. Sí yo soy herido, si
tengo hambre, sí – en mi cuerpo y en mi
espíritu – yo sufro la humillación
inflingida a otro ser humano, yo compruebo en mi
conciencia un grado de dolor, se
despierta en mi la compasión, me provoca un
impulso y también me lleva a la
venganza. Yo soy incitado a la acción”.
“Yo sé por instuición, por el
ejercicio de la razón, por mi exigencia moral, que todo
hombre tiene derecho a un trabajo, a
la alimentación, a la salud, al saber, a la
libertad y al bienestar.”
Es de esta manera valiente y
descarnada que Jean Ziegler , expresa sus ideas
sin temor a las represalias, ya que
ocupa un cargo relevante en la propia
Organización de Naciones Unidas. El
escritor Suizo, cuando ocupaba un cargo de
Diputado en su propio país, había
tenido serios problemas por sus denuncias al
sistema bancario y muy
particularmente, al abuso del secreto bancario que cubría
a miles de millones de dólares en los
depósitos en Bancos Suizos, que los
numerosos dictadores de turno habían
depositado en el curso varias décadas del
siglo pasado.
Ziegler propició la abolición del
secreto bancario, argumentando que el derecho a
la confidencialidad puede ser
asegurado, sin mantener el secreto bancario. Una
verdadera política tributaria progresista,
fundada sobre la justicia social y la
solidaridad entre los individuos, las
generaciones y las poblaciones cada vez más
11
independientes, e integradas en el
plan económico, pasa por la abolición del
secreto bancario.
Al decir de Roger Bastide, antropólogo
francés, el hambre ha acompañado a la
humanidad a partir de su aparición en
la tierra. Las sociedades neolíticas
africanas, los más antiguos grupos
humanos vivían de la cosecha. Sus miembros
vivían de la recolección de raíces de
árboles y frutos salvajes, de una estación de
lluvias a otra. Ellos no conocían ni
la agricultura ni la domesticación de animales,
y participaban apenas de la caza de
algún pequeño jabalí. El infanticidio fue su
primera institución social. Al
comienzo de cada estación seca (largo período de
alrededor de siete meses, en el curso
de la cual ninguna cosecha era posible y
donde el jabalí era raro); los
antiguos compartían los bocados para nutrirse y las
provisiones disponibles. En esta
función de una evaluación prospectiva, ellos
debían eliminar un número variable de
nuevos nacidos.
Esta dramática realidad ocurría en
una época muy primitiva de la humanidad. Hoy
día la masacre, por la
sub-alimentación y por el hambre de millones seres
humanos, son el principal escándalo
de este tercer milenio. Esta situación que nos
asombra, es una infamia que no tiene
ninguna razón que pueda justificarla, ni
ninguna política que pueda
legitimarla. Se trata de un crimen contra la humanidad
indefinidamente repetido.
Hoy día, cada cinco segundos, un niño
menor de diez años muere de hambre o de
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enfermedades ligadas a la
malnutrición. Es así que el hambre habría dado muerte
en el año 2004 ( plena época del auge
de la globalización) a más seres humanos
que todas las guerras producidas en
el curso de ese mismo año.
Nos preguntamos, ¿donde está la lucha
contra el hambre, este flagelo que nos
invade y nos corroe el alma y el
espíritu de hombres de pensamiento laico?
Entre 1995 y el 2004, el número de
víctimas por la subalimentación crónica
aumentó en 28 millones de personas (
indicadores de la FAO). Hace cuarenta
años, 400 millones de personas
sufrían de sub-alimentación permanente y
crónica. Ellas son hoy día 842
millones. Yo me pregunto y le pregunto a Uds. ¿Es
acaso este fenómeno dominante de la
globalización que dará solución a este
drama humano a la altura del siglo
XXI, cuando las cifras que he entregado
indican claramente que el problema se
ha agravado en este y otros dominios?
Lamentablemente creo que no, el
problema se agravará.
A mayor abundamiento de lo
anteriormente expresado, 122 países del tercer
mundo concentran el 85% de la
población mundial, pero su parte en el comercio
internacional solamente un 25%.
El planeta cuenta hoy día con más de
mil doscientos millones de seres humanos
que vegetan en una completa
indigencia, con menos de un dólar por día, mientras
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que el 1% de los habitantes más ricos
ganan tanto dinero, equivalente al 57% de
personas más pobres de la tierra.
850 millones de adultos son
analfabetos y 325 millones de niños en edad escolar,
no tienen ninguna oportunidad de
frecuentar una escuela. Este panorama sombrío
que les expongo y que debemos
necesariamente conocer, no puede ser medido
en toda su vastedad de lo real.
IV.- ¿ES POSIBLE ILIMINAR LA POBREZA?
Ya en 1974, los grupos dominantes de
los países ricos habían prometido "eliminar
la pobreza" para el año 2000.
Hacer que las personas puedan salir de la pobreza
absoluta fijando 2 dólares de salario
por día por individuo y así no serán
contabilizados como
"pobres". Para cumplir con este fin ellos se comprometían a
afectar el O,7 % de su producto bruto
(PIB) en la ayuda pública para el desarrollo.
Quince años más tarde, en 1989, los
mismos grupos anunciaban que a
continuación de la desaparición de la
Unión Soviética, al fin del siglo XX y
comienzos del siglo XXI deberán
caracterizarse por una nueva era de paz
mundial. Por lo tanto no sería
necesario gastar sumas enormes en armamentos. El
mundo se beneficiaría con los
"dividendos de paz”; lo que a su tiempo facilitaría la
realización del objetivo de la
erradicación de la pobreza para el año 2000.
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Lamentablemente sabemos que esta
promesa no ha sido cumplida. La pobreza no
ha sido eliminada y más aun, ella ha
aumentado notablemente en el curso de los
años 1990. En el año 2000, sobre una
población de seis mil millones de
habitantes se contaba con 2.700
millones viviendo en la pobreza y entre ellos
1.300 millones definidos como del la
extrema pobreza, disponiendo de menos de 1
dólar por día. En el año 2003 el
número de pobres creció en 100 millones.
Si el objetivo fijado en 1974 no se
cumplió. ¿ Porqué siendo la promesa realizable,
los grupos dominantes de los países
ricos y las élites en el poder de los países
pobres no mantuvieron el compromiso
tomado? Por el contrario ellos han llevado
a cabo políticas comerciales,
financieras y tecnológicas que han reforzado las
causas del empobrecimiento de las
poblaciones desposeídas.
En lo que concierne a la promesa de
paz, las guerras se han multiplicado,
especialmente en Medio Oriente y en
Africa. Después del 11 de Septiembre,
según los dirigentes de los países
occidentales, en primer lugar los Estados
Unidos entró en una larga fase de
guerra planetaria contra el terrorismo". Entre los
años 2003-2004, los gastos militares
llegaron al nivel de aquellos utilizados en la
guerra fría. En este caso igualmente
no es la paz la que ha fracasado, son las
concepciones del mundo y las
estrategias políticas seguidas por los grupos de
poder, según los cuales hacer la
guerra es el instrumento más eficaz para
construir la paz.
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Para poner término a esta exposición,
me remitiré muy brevemente al prestigioso
sociólogo francés Alain Touraine,
quién en su obra: ¿Podremos vivir juntos?. – “El
destino del hombre en la Aldea
Global" - intenta conciliar dos realidades que se
presentan como antagónicas. En primer
lugar, la disociación creciente del
universo instrumental y el universo
simbólico de las economías y las culturas, y en
segundo lugar, el poder cada vez más
difuso de acciones estratégicas, cuya meta
no es crear un orden social, si no
acelerar el cambio, el movimiento, la circulación
de capitales, bienes y servicios e
informaciones. El sociólogo intenta escapar a la
disyuntiva inquietante entre el
modelo uniforme de la globalización mundial que
ignora la diversidad de las culturas
y el aislamiento de las comunidades que
afirman su identidad en la exclusión
del otro. Touraine, propone reconstruir una
concepción de vida social centrada en
el valor de las instituciones, a partir de su
afirmación “de libertad contra el
poder de estrategas y los aparatos" y pretende
"ayudar a definir la naturaleza
de la crisis que vivimos, para darnos los medios de
reconstruir nuestra capacidad de
manejar las mutaciones en curso y determinar
las acciones posibles, allí donde hoy
sentimos la tentación de no ver más que un
progreso indefinido o un laberinto
sin salida".
"Y si no encontramos soluciones
aceptables a los problemas planteados, nos
condenaríamos a aceptar una guerra
civil mundial, cada vez más caliente, entre
quienes dirigen las redes mundiales
de técnicas, flujos financieros e información, y
todos aquellos, individuos, grupos,
naciones, comunidades, que sienten
amenazada su identidad a causa de
esta globalización. Pero debemos apreciar la
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magnitud de la tarea a cumplir, ya
que no encontramos una solución de
compromiso a la oposición de la
unidad y la diversidad".
V.- VALORES INTRANSABLES:
Sin duda la humanidad vive una etapa
de incertidumbre sin precedentes en su
historia. Ya no son países de un
continente que se enfrenta bélicamente al otro, es
una invasión globalizada que
silenciosamente, va cubriendo todo el quehacer del
hombre, para someterlo a los
designios que impone la economía, el gran capital,
las transnacionales, amenazando
principios y valores que son intransables para
nuestra concepción laica de la vida.
A este respecto, Philippe Grollet,
distinguido abogado belga, Presidente de la
Acción Laica de Bélgica, en su libro
“Laicismo, utopía y necesidad”, recientemente
publicado en idioma español por el
Instituto Laico de Estudios
Contemporáneos(ILEC)de Chile,
plantea, con claridad pedagógica, los valores
fundamentales que están en juego y
peligro inminente, ante la arremetida de esta
ola envolvente de la globalización.
“El hombre es una ser social, afirma
Grollet, que no tiene existencia fuera de la
sociedad humana. Pero, esto no impide
que, desde un punto de vista laico, es la
nación, la tribu, la familia, el
grupo que le da sentido al hombre; son los hombres,
todos los hombres, todas las mujeres,
los que le dan sentido al grupo y a la
sociedad”.
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“Tanto la libertad de pensamiento
como la búsqueda de autonomía, siguen siendo
un ideal por lo que hay que luchar”.
“Las aspiración a mayor libertad
-libertad de pensamiento, de exámen, de
expresión, así como también la libertad
de acción - están ligadas al concepto de
responsabilidad. El binomio
–libertad-responsabilidad- es la esencia misma del
laicismo.”
La conquista de los derechos
ciudadanos, el ejercicio de la ciudadanía, es la
conjugación del binomio
libertad-responsabilidad. En definitiva, es un tema de
democracia política, pero también es
un compromiso personal.
Y entre otros derechos inalienables
del hombre, está el derecho a la capacidad de
rebelión. A este respecto el autor
señala: “La sumisión, la resignación, el fatalismo,
la aceptación del propio destino y la
de los otros en nombre de un supuesto “orden
de cosas”, de la voluntad divina, no
se encuentran dentro de los valores laicos. Por
el contrario, la capacidad de
rebelión como lo indica Marcel Voisin en su obra
“Vivre la laïcité”, que dice:”simular
determinación es la mejor réplica a la tentativa
perpetua de sujeción urdida por los
diversos tipos de explotador. La capacidad de
rebelión es la salvaguardia de toda
democracia y en la actualidad constituye una
prueba fehaciente de ello” .
En todo intento de conculcar estos
valores, que son el logro de una larga historia
de lucha, el hombre social, el hombre
libre, el hombre ciudadano que es el hombre
18
laico, se rebelará en la defensa de
estos principios que le son absolutamente intransables.
En definitiva, aquí está el meollo
central de nuestra justa preocupación y estado de alerta ante este peligro que perturba
a la humanidad y que puede constituir una nueva hegemonía, una verdadera
“dictadura económica a nivel mundial”..
Ya señalé, que nuestro trabajo es
arduo y nuestra marcha será larga en la preparación de las presentes y
futuras generaciones que deberán afrontarlo. Si bien podríamos sostener, que el
hombre es esencialmente un ser no terminado; la utopía habita en su ser más
interno. Ernesto Bloch, afirmó a este respecto: “Al momento de su muerte, cada uno de
nosotros tendremos necesidad de más vida todavía, para terminar con la vida”.
Profesor, MARCOS ALVAREZ GARCIA
SANTIAGO DE CHILE, NOVIEMBRE 2005.
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